En Rodeana, Vilma Luna y su papá han convertido su pequeña planta quesera Killalac en un referente de calidad en Ocongate. Con apoyo del proyecto TERSAA, aprendieron a producir no solo queso paria, sino también mozzarella, queso andino y variedades aromatizadas que están ganando espacio en mercados regionales.
Hoy cuentan con una sala de maduración, mejoran constantemente su técnica y ven cómo su trabajo se traduce en ingresos dignos y reconocimiento local.
Este es el poder de la transición ecológica: combinar saberes ancestrales con innovación técnica, todo desde una economía solidaria que pone a las mujeres en el centro.
Porque el queso no solo alimenta… también empodera.




