Inés Taype, de Ccoñamuro en Urcos, sabía que sus fresas agroecológicas tenían potencial. Pero necesitaba herramientas para crecer. El CDE le brindó capacitaciones, la acompañó en su Canvas empresarial y la ayudó a acceder a un fondo concursable que le permitió instalar riego por goteo.

El resultado: mayor rendimiento, mejor calidad y más ingresos para invertir en lo que más valora: la educación de sus hijos.
Inés es una de las 237 mujeres emprendedoras que, con el CDE, están demostrando que el desarrollo rural no depende solo de la tierra, sino del apoyo técnico, financiero y humano que les permite convertir su esfuerzo en un negocio sostenible.
Porque cuando una mujer emprende con apoyo, toda su comunidad cosecha futuro.




