En los distritos de Urcos, Huaro, Oropesa, Quiquijana, Cusipata y Andahuaylillas, la apicultura ya no es solo una actividad tradicional: es una oportunidad de trabajo digno, sostenible y empoderadora.

Gracias al proyecto Fortaleciendo la cadena apícola con enfoque de derechos y sostenibilidad, más de 200 apicultores y apicultoras —60 % de ellos mujeres— están mejorando sus ingresos, cuidando el medio ambiente y llevando productos de calidad a mercados formales.
Desde miel cremosa que no cristaliza hasta hidromiel, propóleo y velas artesanales, cada colmena representa resiliencia, conocimiento ancestral y futuro. Y con la certificación sanitaria obtenida en 2024, ahora sus productos llegan a hoteles, restaurantes y tiendas especializadas con trazabilidad y envases retornables.
La apicultura en Quispicanchi no solo produce miel: produce esperanza.




