En las alturas de Ocongate, una revolución silenciosa se cocina en ollas de cobre y moldes de madera: mujeres rurales están transformando la leche en quesos de calidad, empleo digno y orgullo colectivo.
Gracias al proyecto W4P – Consolidación de Cadenas de Valor y Emprendimiento para Jóvenes y Mujeres Rurales, 8 plantas queseras ahora producen más de 2,220 kilos de queso por semana y acceden a mercados en Cusco y Lima. Mujeres como Josefina Huanca Turpo ya no solo elaboran queso paria para su familia: hoy lideran asociaciones, innovan con yogures y mantequillas, y generan ingresos para decenas de proveedores locales.
Con 86.18 % de participación femenina en la cadena láctea, este no es solo un proyecto productivo: es un impulso a la equidad, la sostenibilidad y la economía solidaria en los Andes.




