En Pacchanta, Alicia Mandura recibe a viajeros no solo con aguas termales y paisajes, sino con platos de alpaca, opciones veganas y una sonrisa que viene del alma. Su pequeño restaurante es hoy un destino gastronómico reconocido, gracias al apoyo del proyecto W4P.

En comunidades como Yanacancha, Pacchanta, Cuyuni y Andamayo, 55 emprendedores y 8 promotores turísticos están redescubriendo el valor de su cultura, su cocina y su entorno. Con formación, certificación y acompañamiento, están convirtiendo sus hogares en espacios de encuentro, aprendizaje y desarrollo económico.
El turismo rural ya no es solo una actividad complementaria: es una forma de vida digna, liderada por mujeres (75 % del sector) y jóvenes que eligen quedarse en sus tierras para construir futuro.




